¨ NI CHICHA NI LIMONADA¨, un lugar que no podemos definir pero en el que seguramente todos estamos!!!
Contador nichichanilimonada
miércoles, 15 de septiembre de 2010
lunes, 13 de septiembre de 2010
Lo más lindo de la maternidad (relatos de una joven madre primeriza)

Recién ahora que Santino tiene 7 meses, pude conectarme plenamente con mi hijo, ya entiendo sus caras, caprichos, deseos, todo sin necesidad de escuchar su llanto (que gracias a Dios, cada vez es menos frecuente). Puedo dormir un poquito más de noche, tengo más horas de independencia y los roles entre los tres están bien delineados. Ya todo fue encontrando su forma armónica, el departamento (que finalmente se transformó en una especie de salita de Jardín de Infantes), la perra (que ya dejó de sentirse desplazada y se acostumbró a su rol de mascota), en fin … ya pasó el caos del recién llegado.
Ahora que no voy a la oficina y tengo el 100% del tiempo para disfrutarlo con Santi estamos incursionado juntos la etapa de probar los diferentes alimentos. Esto de cocinarle a mi hijo es la mayor novedad de los últimos meses, e implica en cierta forma una separación de mi. Cuando tenés un hijo cada semana es una experiencia, una lección nueva, es increíble ver como pasa el tiempo y que rápido crece.
Entre las cosas que más disfruto es que estira los brazos para elegir con quien ir, eso si, ante todo primero esta mamá. Lo miró y sonríe, me sigue gateando, me pide la mano para mantenerse parado y bueno muchas cosas más para contar.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Proposición desde el fondo de la tierra: "Cuando salga compramos el vestido y nos casamos"
Esteban y Jessica llevan 25 años casados por civil y tienen tres hijos, pero el sueño de ambos fue prometerse amor eterno en el altar, ante los ojos de Dios y ella vestida de blanco. Siempre lo postergaron por una u otra cosa a veces por temas económicos. Hasta que finalmente llegó la propuesta tan esperada y postergada, en las siguientes palabras: "Cuando salga, compramos el vestido y nos casamos". Seguramente ésta sea la primera vez que un hombre se le declara a una mujer 700 metros por debajo de la tierra.
Otros lindos comentarios de los mineros:
"Díganle a la rubia que me alegro de que esté bien del embarazo, desde el primer día tuve la fe y la confianza de salir, no al tiro, pero sí alcanzar a llegar al parto de mi hija".
“Extraño no poder verlo. Extraño mucho, no sabe cómo sufre el alma al estar abajo y no poder decirle que estoy bien".
jueves, 19 de agosto de 2010
Comer, Rezar, Amar
Yo no tenía la menor idea de la existencia de este libro hasta que hace unos meses mis cuñadas me lo súper recomendaron y a partir de ahí lo ví por todas partes. Nunca lo pude leer porque lo busqué en varias librerías y estaba agotado. Pero me pareció interesante escribir éste post así ustedes también están al tanto de este furor que ya llegó a la pantalla grande. El 13 de agosto se estrenó en Estados Unidos la película de “Eat, Pray, Love” protagonizada por Julia Roberts y Javier Bardem.
La sinopsis es más o menos la siguiente:
Liz Gilbert (Julia Roberts) tenía todo lo que una mujer actual puede soñar, un marido, una casa, una carrera exitosa y sin embargo, como muchas otras personas, se encontraba perdida, confusa y en busca de lo que realmente deseaba para su vida. Recién divorciada y ante la disyuntiva de qué camino seguir, sale de su acomodada vida y lo arriesga todo, embarcándose en un viaje alrededor del mundo que se convierte en una búsqueda para encontrarse a ella misma. Durante sus viajes, descubre el verdadero placer de la comida en Italia, el poder de la oración en la India y final e inesperadamente, la paz interior y el equilibrio del verdadero amor en Bali.
Julia Roberts en una entrevista que le realizaron definió a su personaje como “complejo y fascinante”, que transita de la vulnerabilidad a la dureza, o de la indecisión a la confianza durante un viaje interior en el que trata de determinar lo que en realidad quiere para sí misma. Bardem interpreta a Felipe, un brasileño que vive en Bali y se enamora de Liz Gilbert (Julia Roberts).
Algunas criticas no fueron del todo buenas, pero los lugares y la fotografía son increíbles, sin dudas es una película ideal para ir a ver con amigas y pasar un muy buen rato.
Se espera que llegue a Buenos Aires a mediados de septiembre.
* En Facebook van a ver más fotos de la peli, para todas las que estén interesadas.
lunes, 9 de agosto de 2010
Se dispararon las ventas durante el receso invernal
La semana pasada tenía la misión de acompañar a mi hermanita a comprarse ropa, ella compra por necesidad, va con objetivos y metas determinados y jamás se aleja de esa postura. No se tienta ni con una gomita de pelo de 0,50 centavos, es un fenómeno único!. En conclusión, después de entrar a TODOS los negocios de Cabildo yo llegué llena de bolsas y ella con su pequeña bolsita con lo único que necesitaba. A ver … yo no iba con el objetivo de gastar y de hecho era fin de mes y mi caja de ahorro tenia $ 2, 40 o sea que me endeudé en cuotas con la tarjeta de crédito hasta el próximo año. Ella tenía plata que le había dado papá, es decir tenia plata para gastar regalada, y nada!. La pregunta que me retumbaba en la cabeza era: Soy compulsiva?.
El viernes cobramos y fuimos con los del trabajo al Paseo Alcorta a hacer un poco de shopping. Éramos 4, la única que volvió llena de bolsas, nuevamente yo. Es que había liquidaciones de vestidos de fiesta, irresistibles y sumamente necesarios, porque como saben en mi vida abundan los casamientos ajenos!
En conclusión, es normal que cuando nos compremos cosas que no necesitamos (pero queremos) nos pongamos excusas del tipo: “esto es un básico, imposible no tenerlo en el placard”, “está regalado, aún si no lo uso nunca, a este precio es negocio”, “tanto haber aprobado una materia como haberla bochado son objetos de premio y consuelo en la compra”, “me estoy matando con la dieta, me merezco verme linda y darme un gusto”, “es una inversión comprarme esta pollera porque está a mitad de precio de lo que va a estar en verano y se puede usar en todas las estaciones”, “me aumentaron el sueldo”, “tengo dos fiestas este fin de semana”, etc., etc.
Mi actitud es normal o soy compulsiva? Ustedes piensan igual que yo?
lunes, 26 de julio de 2010
Exámenes finales
Cuando estás encerrada estudiando para un final, estas son las cosas que caracterizan a los 2 días anteriores:
- No antendés el teléfono de tu casa, todo lo considerás una distracción al estudio.
- Empezás a tener una llaga en el dedo mayor que te produce la birome de tanto resumir.
-Tu cuello y espalda están al borde de la artritis.
- La ida hasta la cocina para hacer el “refill” de la botellita del agua, es todo un recreo.
- Mientras te bañas seguís tarareando la definición que tenés que saber de memoria o ese listadito fundamental.
- A Wikipedia estás a punto de hacerle un altar. La solución inmediata para esas dudas que surgen a último momento.
- Todo lo que sea después de mañana no existe, por eso tu frase habitual es “no sé, no sé, después de rendir hablamos y vemos”.
- Te tomás varias siestas de 15 minutos.
- Pasas de comerte todo, dulce y salado al mismo tiempo, a que se te cierre el estómago y todo te dé nauseas. (seguramente producto de los 18 litros diarios de café que te tomás para seguir con pilas)
- Empezás a tomar Beroca, Supradin, Redoxon o Fosfovita todo lo que ves en las publicidades, te volves una persona muy supersticiosa y politeísta.
- La noche anterior dejás todo listo en una silla: la ropa, la libreta, las estampitas y el rosario. Y un cartelito que dice “no olvidar averiguar el aula y pedir el certificado para el trabajo”.
- Te cercioras de cargarle plata al celular cosa de poder mandar mensajes y llamar a todos tus conocidos al salir y contarles como fue todo el examen desde la capilla.
Estás extremadamente irascible y pasás de un estado anímico a otro muy rápidamente. Según cuál sea la unidad que estés estudiando, ante la pregunta ¿Cómo venís para mañana? Si estás justo en la unidad que tenés sabida, la respuesta es: “vengo bien, siento que ya sé todo lo que leo”. Cuando de repente encontrás unas hojas perdidas en tus resúmenes con las fotocopias de la clase que faltaste o te llega una cadena de mail con lo que tomó en el otro llamado y no tenés ni idea, la respuesta es: “estoy en el horno, pero bueno ya estoy entregada”.
Si esa misma noche a la madrugada decidís no rendir, una tranquilidad superficial te invade, pero solo por un tiempo porque te sentís insatisfecha. Te quedas con la duda de “qué hubiese pasado si”. Te jurás a vos misma que vas a seguir estudiando pero después nunca más volvés a tocar esas hojas que sentís malditas y las guardas en una bolsa de supermercado con el nombre de la materia escrito en marcador indeleble y la dejas bien lejos de tu vista. Toda esta situación depresiva viene seguida de la pregunta que todos hacen y tanto molesta “No rendiste?, pero si estuviste un montón de días preparándola”
El día que rendís:
- Salís de tu casa y abrazas fuerte a tu mamá, novio o papá como si estuvieses partiendo al matadero. Ellos te entienden en el melodrama y están pegados al teléfono para seguir minuto a minuto tu día.
- Vas rezando que el subte, colectivo o tren no estén de paro, ni funcionen con demora ni que tampoco haya una protesta por algún lugar de la ciudad que interrumpa tu camino.
Resultados posibles:
- No aprobás: Salís de la facultad desorientada no sabes para dónde ir, querés tele transportarte a tu casa. Tu pensamiento es un tornado y te cuesta 1 ó 2 días salir del shock.
- Aprobás: Se te fue el sueño acumulado y la contractura, sentis que estas llena de energía y sos libre! No querés nada más que festejar y volarte la cabeza, pero es muy probable que apenas te subas al colectivo para ir a tu casa te desplomes y los músculos y las extremidades no te respondan del cansancio.
Pero bueno por suerte no voy a tener que experimentar esto nuca más porque la semana pasada rendí el último final de mi carrera y APROBEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE.
* Suerte a todos los que estén rindiendo, julio es un mes crítico pero también de oportunidades!.
lunes, 19 de julio de 2010
Dime en que mes andas y te diré qué trabajo tienes
Cuando sos “la nueva” ves todo fantástico, la gente se emociona al hablarte, quieren saber de vos. Salís con tus compañeros de oficina a festejar todos los eventos posibles (el día de la primavera, del amigo, de la secretaria, etc.) todo es ocasión de festejo.
Te encanta llevar medialunas a la mañana y que todos te saluden con una frase del tipo “sos la mejor compañera, que buena manera de empezar el día, no podes ser más genial, etc.”
Sentís que tenés el mejor trabajo del mundo, ese que siempre quisiste, que todo es demasiado perfecto que podés crecer hasta el infinito profesionalmente y que vas a dar todo de vos.
De 6 a 12
De las decenas de amigos que tenías los primeros meses ya tenes nítidamente distinguidos a quienes no podes ni ver, con quienes te llevas “hasta ahí” y conoces muy bien a los poquitos que te caen bárbaro. Si antes sentías que ibas a llegar a presidente de la empresa, que tu futuro no tenía límites, ahora ya tenes bien clarito que los demás quieren lo mismo que vos y que todo va a ser mucho más difícil de lo que pensabas.
12 y más
Tu jefa representa el paradigma de tus pesadillas, el timbre de su voz te taladra a tal punto que lo estás tratando con el psicólogo. Te sentás en tu escritorio y te clavas el I-pod, de hecho estás pensando seriamente en escribirle una carta a Apple para ver si pueden inventar unas anteojeras, cosa de tener el menor contacto con tu entorno laboral. Lo peor que te puede pasar es que sea el cumpleaños de alguno y te veas obligada a asistir a un after office. No sólo que ya no llevas medialunas ni para tu cumpleaños si no que en ellos no gastarías ni en un caramelo. El único momento de felicidad es a principio de mes cuando tu caja de ahorro está llena y sentís que esas 9 horas de cárcel se pueden compensar con buenos momentos de felicidad. Cuantos más meses pasen te va quedando cada vez más claro que todas tus oportunidades de crecimiento están proscriptas. A ésta altura no sólo ya viste tu techo laboral, sino que le ves las grietas, las goteras y la tela araña.




